Bienvenidos a la nueva revolución del fútbol americano: los cascos

Estoy sentado en un banquillo en medio de una oficina, portando el cascarón de un casco mientras un tipo me apunta con un aparato que parece una especie de iPad con manijas.

“Sigue mirando al frente”, me dice, mientras da vueltas a mi alrededor, ondeando el aparato como una varita mágica. “Trata de no moverte demasiado”.

Después de unos 30 segundos de esto, me saco el casco y lo reemplazo con una gruesa, incómoda gorra, parecida a una máscara de esquí, y todo el proceso se repite, con el tipo nuevamente dándome vueltas con su aparato.

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El hombre se llama Patrick Friel, un gerente de producto para el fabricante de cascos, Riddell. El aparato –uno de apenas nueve en existencia– es un scanner, y Friel lo usa para crear imágenes en tercera dimensión de mi cabeza. Luego de la segunda ronda de escaneos, miramos algunas imágenes digitales de mí que fueron capturadas.

“Eso es todo”, explicó Friel. “Así es como funciona”.

Se trata del sistema Precision-Fit de Ridell, una nueva iniciativa que diseña el interior del casco para personalizarlo a la cabeza del jugador. Los cascos están diseñados para ser más cómodos y tener mejor desempeño, y quizás incrementar el nivel de seguridad, aunque el jurado sigue deliberando sobre ello.

“La primera pasada determina cómo se posicionará el casco sobre la cabeza del atleta”, dijo Friel. “Determina el modo en que se inclina el casco, hacia adelante y atrás, y a la derecha y a la izquierda. Así que quizás a un liniero ofensivo le gusta ligeramente inclinado hacia atrás, esa primera pasada capturará exactamente cómo quiere que sea colocado el cascarón. Y con esa segunda pasada con la gorra puesta,, ahí es donde capturamos la superficie de la cabeza del jugador”.

Precision-Fit, que comenzó a probar Riddell a nivel universitario el año pasado y se expande con equipos adicionales de NCAA y NFL este año, es la más reciente apuesta en la carrera por los cascos de americano, mientras los fabricantes intentan hacer un mejor trabajo en la prevención de conmociones y convencer a los padres de familia a lo largo del país de que está bien dejar a sus niños jugar al fútbol americano.

Mientras Riddell ha estado trabajando en Precision-Fit, el principal rival de la empresa, Schutt, ha salido con un innovador diseño de casco denominado el F7, que presenta dos platos exteriores flexibles diseñados para dispersar la fuera de los impactos. Mientras tanto, ambas firmas miran por atrás de sus hombros a una empresa nueva llamada Vicis, que está ofreciendo un nuevo casco llamado Zero 1 que presenta un cascarón deformable que ha generado mucho de qué hablar y ha capturado la atención de equipos e inversionistas por igual.

El proceso Precision-Fit de Ridell, que hasta el momento está disponible solamente para los cascos SpeedFlex y Revolution Speed de la propia empresa, comienza con un representante de Riddell realizando dos escaneos de la cabeza del jugador, una mientras porta el casco y otra mientras porta la gorra apretada:

La información es utilizada para crear imágenes en 3-D, que son empleadas para crear los moldes personalizados para la protección interior. El casco resultante luce notoriamente diferente al modelo estándar. En lugar de los pequeños nódulos familiares, el interior del casco Precision-Fit luce más como un todo unificado. (La protección también incluye el nombre del jugador y su firma, un toque individualizado que, no es sorpresa, ha sido muy popular entre los jugadores).

Todo el proceso, desde el escaneo hasta el casco terminado, se lleva de cuatro a seis semanas. El precio es de 1,750 dólares por el primer casco Precision-Fit, y 1,200 por cada modelo adicional hecho del mismo molde, significativamente más alto que el precio de 400 dólares por un casco tradicional.

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Riddell comenzó haciendo las pruebas del Precision-Fit hace aproximadamente un año con 82 jugadores de varios programas de fútbol americano mayores, incluyendo a Florida, Iowa y Ohio State.

“Es definitivamente el casco más cómodo que he utilizado”, dijo un jugador de Florida que participó en el programa el año pasado (su nombre no se usa porque la escuela no quiso dar la apariencia de que se favorece una marca de casco sobre otra). “Simplemente estando en el juego y no tener que preocuparme por mi casco, no tener que hacerle modificaciones a la mitad del partido, no tener que sentir nada raro, eso fue una gran diferencia. Sin distracciones”.

Ohio State tuvo a cinco jugadores empleando cascos Precision-Fit la temporada pasada, incluyendo al quarterback J.T. Barrett, liniero defensivo Sam Hubbard, liniero ofensivo Billy Price y apoyador Dante Booker, y se espera que sume unos cinco más este año.

“Lo principal que escuché es que tiene un acomodo más ceñido”, dijo el asistente de equipamiento de Ohio State, Kevin Ries. “Con cascos normales que tienen sistema de aire, estás inflando o desinflando, o ajustando la protección de la mandíbula, cosas así. Pero con esta, se ajusta como guante y está justo donde necesitas que esté, nunca hay que hacerle ajustes. Es el sueño para un encargado de equipamiento, de hecho, me facilita mucho el trabajo”.

Riddell planea una expansión limitada del programa este año, con un techo de unos 400 a 500 moldes nuevos, disponibles conforme se vayan levantando los pedidos (los escaneos hechos de mi cabeza no serán utilizados para fabricar un casco porque eso usaría uno de los moldes disponibles de la empresa para este año). La producción del 2017 incluye ofrecer el sistema a los 32 equipos de la NFL. Uno de los primeros jugadores profesionales en probarlo para las actividades organizadas del equipo fue el quarterback de los Washington Redskins, Kirk Cousins. Dos de sus compañeros de equipo –los linebackers Will Compton y Martrell Spaight— le siguieron.

“Los tres tipos dieron la misma respuesta inicial”, dijo el asistente de equipamiento de los Redskins, Scott Rotier. “Sus ojos se hicieron enormes y dijeron no podían creer lo bien que ajustaba. Podían sentir la diferencia de inmediato, salidos de la caja”.

Rotier dijo que el ajuste ceñido tuvo un beneficio inesperado para Cousins: mejoró su visión periférica, porque el casco se mueve en mejor sincronía con su cabeza.

“Dijo que nunca se había percatado de cuánta demora existía antes”, expresó Rotier. “Daba vuelta a la cabeza y el casco tardaba un poco. Es probablemente una pequeña fracción de segundo, pero puede hacer diferencia. Ahora la careta no se interpone en su campo de visión como antes”.

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Rotier y Ries acordaron que el Precision-Fit podría ser una solución ideal para jugadores que tienen cabeza con forma inusual o que caen entre las tallas tradicionales de casco. Pero mientras los cascos son completamente aprobados para su empleo dentro del campo, algunos jugadores desean ver cómo se desempeñan en el programa de pruebas de la NFL, que evalúa varios modelos y marcas en su reducción de la severidad del impacto a la cabeza. El nuevo casco Vicis sorprendió a varios a inicios de este año al colocarse en el primer sitio en la última ronda de pruebas de la liga, un logro impresionante para una marca nueva. Riddell apenas está proveyendo a la NFL con muestras del Precision-Fit para sus pruebas, y hasta ahora no existe plazo para cuándo puedan estar disponibles los resultados.

“La tabla de evaluaciones es importante para algunos jugadores”, admitió Rotier. “Cada año durante las actividades organizadas del equipo, usualmente tenemos seis o 10 tipos que vienen y dicen, ‘Este es el casco que usé el año pasado pero, ¿dónde ranquea en la última lista? ¿Puedo mejorar?’. Así que eso será clave para el Precision-Fit”.

Pero si el casco saca buenas calificaciones, dijo Rotier, podría convertirse en el que acabe con la categoría. “Tradicionalmente, se piensa que no todos pueden emplear el mismo casco, porque la cabeza de todos es de diferente forma, y las marcas distintas se ajustan de modo diferente”, dijo. “Pero con esto, puede ajustarse a la cabeza del que sea. Así que si funciona bien, será difícil para los equipos no querer a todos sus jugadores portándolo”.

Riddell espera que el programe avance aún más en el 2018, con suficiente capacidad para entregar un casco personalizado a cualquier jugador de la NCAA y NFL que desee uno. En el futuro, la empresa espera también que el costo baje lo suficiente como para que el Precision-Fit sea viable a nivel preparatoria. También planea desarrollar una aplicación que permita a los coaches escanear a sus propios jugadores con un teléfono inteligente y luego enviar los datos a Riddell.

¿Cómo se nota si un jugador está portando un casco Precision-Fit? El interior es negro, así que basta con fijarse en la protección de la nuca que sale por detrás del casco. Con base en eso, parece que el mariscal de campo de los Pittsburgh Steelers, Ben Roethlisberger, ha estado probando un casco Precision-Fit durante las recientes actividades organizadas del equipo (los Steelers declinaron la petición de charlar con sus asistentes de equipamiento para esta nota).

Podría no pasar mucho tiempo para que cascos personalizados se conviertan en la regla y no la excepción. Aunque el proceso de Riddell tiene pendiente su patente, parece probable que las empresas rivales intenten desarrollar sus propias versiones. Si eso sucede, los escaneos de cabeza y el interior moldeado a cada persona se convertirán en la norma para toda la industria.

“Pienso que suceerá, y creo que necesita suceder”, dijo Ries. “Una vez que se haga popular este año, se convierte en una cosa de ‘¿Por qué no hacerlo?'”.

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