Entrenamientos Funcionales: ¿Que es? y Beneficios

Los entrenamientos con pesas, el running y más recientemente, el crossfit, son disciplinas que empezaron como simples modas para practicar algún deporte pero que con el paso del tiempo se asentaron como verdaderas alternativas para entrenar debido a los positivos efectos que causan sobre el cuerpo. Hoy en día, los entrenamientos funcionales parece que apuntan hacia el mismo camino, y es que si bien aún no han sido conocidos por toda la comunidad fitness, vemos poco a poco cómo van abarcando un mayor terreno.

La razón por las que se le ha dado este nombre se debe a que este tipo de entrenamientos se realizan con un propósito. Sí, que puede ser algo bastante obvio, sobre todo porque sabemos que detrás de cada disciplina deportiva hay una razón por la cual se practica.

Sin embargo, debemos entender que en este tipo de entrenamiento, además de mejorar la salud en general, se busca mejorar el rendimiento muscular de manera que esto se logre a través de la realización de ejercicios basados en la vida real y la práctica deportiva.

Esto se basa en la premisa de que a lo largo de los miles de años de evolución, nuestro cuerpo siempre ha estado en movimiento y realizar acrobacias como escalar, esprintar, colgarse de un árbol, arrojar lanzas, entre otras, son precisamente las actividades lo que nos han garantizado la supervivencia de nuestra especie en un mundo tan hostil como lo era hace ya algún tiempo.

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Moverse con una intención es el principal fundamento de los entrenamientos funcionales que distan mucho de los entrenamientos con pesas en donde se busca estimular masa muscular con un propósito meramente estético.  Para nuestro cerebro, realizar ejercicios como estos no son suficientes para sobrevivir, sino que más bien representan una forma de gastar reservas energéticas y alterar nuestra biomecánica, al únicamente mantenerse sentado en un banco levantando cantidades irrisorias de peso.

Un poco de historia sobre los entrenamientos funcionales

Y esta filosofía no es para nada nueva. Basta con echar un ojo a la historia para ver como antiguas civilizaciones como la griega realizaban competencias (olimpiadas) en donde se incluían actividades como la carrera, el salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina, así como el combate cuerpo a cuerpo. Todos estas eran considerados como ejercicios funcionales, ya que el hecho de dominar alguno o todos, era muestra de cómo un miembro podría asegurar la supervivencia de toda la comunidad.

Sin embargo, esta disciplina dista mucho de lo que fue antaño, pues los entrenamientos actuales surgen a partir de cómo los especialistas en rehabilitación de lesiones y cirugías emplean ejercicios que imitan los movimientos de la vida diaria para que el paciente pueda regresar a su ritmo habitual. Fue así como los tratamientos evolucionaron poco a poco, especialmente luego de que múltiples entrenadores se dieron cuenta que no tiene sentido entrenar un músculo de forma aislada cuando se busca mejorar una habilidad.

Cómo debe ser un entrenamiento funcional

Las bases ya están sentadas. Con los entrenamientos funcionales se busca mejorar el rendimiento físico de manera que nuestra calidad de vida puede verse optimizada para realizar cualquier tipo de actividad. Para que esto pueda ser posible, un entrenamiento funcional debe reunir las siguientes características:

  • Ejercicios que imitan las actividades cotidianas.
  • Realizar movimientos capaces de reclutar múltiples fibras articulares a la vez.
  • Realizar ejercicios para mejorar el equilibrio, flexibilidad, resistencia, coordinación, agilidad, fuerza y potencia.

Al realizar actividades que reúnen todos los aspectos ya mencionados, podemos obtener algunos beneficios como:

  • Mayor desarrollo del sistema muscular, especialmente los que se encargan de la estabilización del cuerpo
  • Mejora de la higiene postural
  • Capacidad para realizar un mayor trabajo en la tensión muscular durante el reposo
  • Desarrollar el máximo potencial de la fuerza muscular, más no su tamaño
  • Mejora de la resistencia y estabilidad del core
  • Mayor desarrollo de las habilidades biomotoras
  • Aumento de la capacidad de los reflejos

Un deportista de élite verá grandes mejoras en sus habilidades necesarias para la práctica de su disciplinas tras realizar un buen plan de entrenamientos funcionales a lo largo de su carrera. Por otra parte, las personas que se dedican a la práctica del deporte por mero hobby podrán ayudar a que el cerebro entienda que los movimientos realizados son coherentes, es decir, que tienen un significado (sobrevivir), lo que nos ayudará a mejorar cada una de las características descritas más arriba.

Los entrenamientos funcionales, hoy en día, es cuando más importancia deben cobrar en nuestro estilo de vida, que por lo general suele ser muy ocupado, aunque con movimiento limitado, gracias a que la mayoría de los trabajos actuales exigen mantenerse sentado por largos períodos de tiempo. No es exageración cuando decimos que muchas personas viven sus vidas en las que la mayor cantidad de movimiento se traduce en una caminata de 30 segundos del sofá al refrigerador para picotear algo mientras se mira alguna serie o película.

Para muchos, el gimnasio puede ser visto como una alternativa viable ante el sedentarismo, sin embargo, el simple hecho de limitarse a cargar pesos elevados no es la solución más ideal para nuestro cuerpo, pues tal y como ya comentamos anteriormente, este tipo de movimientos se ve interpretado como una mera forma de desperdiciar energía.

Recientes estudios indican que cuando se trata de mejorar nuestra capacidad física no basta únicamente con realizar los ejercicios en sí, sino más bien realizar movimientos que nuestro cerebro pueda compensar mediante la liberación de neurotransmisores para que día a día los entrenamientos sean más fáciles de llevar a cabo.

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Inconvenientes sobre los entrenamientos funcionales

Bien dicen por ahí que no todo es miel sobre hojuelas y lamentablemente, los entrenamientos funcionales no pueden escaparse de esta regla básica de la vida. Y es que con este tipo de movimientos podemos encontrar ciertas limitaciones, como:

  • No son recomendadas para personas que tienen una mayor predisposición genética a la pérdida de masa muscular. Las personas que sufren de este problema deberán enfocarse en los trabajos con cargas para más adelante poder realizar entrenamientos funcionales.
  • Muchas veces la funcionalidad del entrenamiento puede no manifestarse a través de los ejercicios en sí, sino más bien, a través de las mejoras en el rendimiento.
  • Debido a que se requiere de cierto dominio del propio peso corporal para la realización de algunos ejercicios, se recomienda antes llevar un plan de entrenamiento de fuerza para preparar los músculos ante estímulos más intensos.
  • Los entrenamientos funcionales muchas veces mezclan el trabajo aeróbico con el anaeróbico, por lo que las exigencia suele ser mucho mayor, haciendo que nuevamente, sea necesaria una preparación previa antes de realizar este tipo de actividades.

Ventajas de los entrenamientos funcionales

Además de los beneficios que podemos encontrar tras la realización de entrenamientos funcionales de forma regular, existen ciertas ventajas que le hacen mucho más atractivos de ejecutar en comparación a otras disciplinas como lo pueden ser el entrenamiento con fuerzas.

Sin duda la ventaja más importante para la mayoría de las personas que lo practicamos es que no se requiere de un gimnasio ni mucho menos material que suele ser común en este tipo de instalaciones como las mancuernas o máquinas con pesas.

Un buen entrenamiento funcional puede llevarse a cabo simplemente con nuestro propio peso corporal, aunque en ocasiones será necesario el uso de barras y bancos que podemos encontrar en los parques de la colonia para poder ejecutar movimientos que permitan reclutar grupos musculares que normalmente no se podrían en el suelo mismo (dominadas, por ejemplo). A medida que vayamos progresando tal vez sea necesario el uso de peso extra para seguir aumentado los niveles de fuerza. Para ello podemos recurrir al uso de cintas TRX, anillas, kettlebells o, en caso de no contar con ninguno de estos accesorios, usar la imaginación propia, improvisando con cuerdas o mochilas cargadas para que el entrenamiento sea más dinámico.

Además de ello, también podemos destacar que estos ejercicios son mucho más fáciles de realizar, aunque esto no significa que sean más intensos, sino que simplemente, al ejecutar movimientos de la vida cotidiana, el proceso de aprendizaje para ello es mucho más fácil, ya que nuestro cuerpo ha evolucionado para adaptarse a todos ellos.

De igual forma vale la pena mencionar el hecho de que los entrenamientos funcionales nos ayudan a optimizar nuestros tiempos de manera que podamos integrarlos fácilmente a nuestros ocupadisimos ritmos de vida. Una buena sesión de 15 minutos puede ser más que suficiente para encontrar resultados favorecedores con el paso del tiempo. Y claro, no podemos olvidarnos de que al no ser necesario tener que ir a un gym, nos ahorramos el tiempo de viaje, dinero en suscripciones, etc.

Finalmente, comentar también que los entrenamientos funcionales pueden ser realizados por personas que acostumbran a entrenar con pesas en el gimnasio. Basta únicamente con organizar un buen plan de entrenamiento para acoplarlo con las rutinas de fuerza, siendo posible llevarlos a cabo luego de la sesión en el gym o bien, en los días de descanso, pues este tipo de movimientos no exige demasiado al sistema nervioso.

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